SUMMERHILL hoy
Artículo de Paula Rosas, BBC Mundo, 20 de Julio 2023
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"Fundado
en 1921 por el educador escocés Alexander Sutherland Neill,
Summerhill se basa en la premisa de “freedom but not licence”
(libertad pero no licencia), una filosofía que, 100 años después,
muchos siguen considerando un experimento radical: los niños deben
tener libertad para hacer lo que deseen siempre y cuando no
interfiera en la de los demás. Esto incluye la libertad de aprender
lo que quieran, cuando quieran y como quieran.
Junto
a varios edificios anexos para dormitorios y talleres, el colegio se
extiende en casi cinco hectáreas de jardines y zona boscosa en la
región de Suffolk, en el este de Inglaterra.
Salvo
los más pequeños, todos conviven en régimen de internado. Cuesta
entre 10.000 y 23.000 libras (US$12.700-29.250) al año, una cifra
que excluye a muchas familias pero que es bastante menor que la
de muchos internados británicos.
Actualmente,
más de un tercio de los niños son estudiantes extranjeros, que
vienen de países como China, Japón, Polonia o Alemania.
Aquí
no se sigue el currículum nacional ni se divide a los chicos en
cursos como en las escuelas británicas convencionales. Tampoco hay
exámenes, aunque sí se prepara a los alumnos de 15 y 16 años que
lo desean para las pruebas del Certificado General de Educación
Secundaria (GCSE, por sus siglas en inglés), unos títulos
necesarios en Reino Unido para continuar en la educación superior.
Cuando
los estudiantes llegan a los 12 o 13 años, un orientador les ayuda a
materializar el camino que deberán emprender una vez que abandonen
Summerhill.
“Si
un niño quiere ser, por ejemplo, científico espacial cuando sea
mayor, nos aseguramos de que les damos todas las opciones y las bases
para que puedan seguir ese camino. “
A
diferencia de otros métodos pedagógicos alternativos, como el
Montessori o el Waldorf, en Summerhill la enseñanza en el aula es,
de alguna forma, convencional.
“Cuando
deciden por fin aprender e ir a clase, lo hacen con motivación, con
entusiasmo, y no necesitan que el profesor se lo haga fácil o se lo
ponga bonito. De hecho, hemos tenido el caso de algún profesor que
ha venido con algún método alternativo y los niños le han dicho:
¿puedes simplemente enseñarnos?”, cuenta el subdirector, que
también es nieto del fundador.
Para
el gran público, es posible que Summerhill no sea tan conocido como
otros renombrados internados británicos como, por ejemplo, Eaton. Ni
tan distinto, cabría añadir. Pero la apuesta de A. S. Neill
(1883-1973) ha tenido una gran influencia en las pedagogías
conocidas como “libres”, especialmente en las décadas de 1960 y
1970, y en los modelos de escuela democrática, de la que Summerhill
es pionera.
Pero
los inspectores de Educación británicos no siempre han estado de
acuerdo con esa visión. El colegio estuvo a punto de tener que
cerrar en 1999, cuando la inspección estatal quiso forzar a la
escuela a que las clases fueran obligatorias. También decían que la
escuela debía tener baños separados para chicos y chicas.
El
caso llegó a los tribunales. Medido con el mismo patrón de una
escuela convencional, Summerhill era un desastre. Pero el colegio
consiguió convencer a los jueces para que las inspecciones se
hicieran teniendo en cuenta los valores y filosofía propios de la
escuela. Desde entonces, no han tenido más problemas.
Benji ha llegado recientemente al colegio y está feliz.
"Lo que más me gusta es que no te fuerzan a aprender", dice.
“Mi
abuelo creía que era importante crear una escuela que se ajustara a
los niños, en lugar de hacer que los niños se ajustaran a la
escuela. Él creía que los niños tenían derecho a tener una
infancia plena y feliz”, señala Henry Readhead, nieto del fundador
y actual Subdirector de la Escuela.
Según
esta filosofía, explica el subdirector, es importante liberar a los
niños de las expectativas que les impone la educación convencional,
los padres o la sociedad “para que puedan seguir sus propias
motivaciones, sean autónomos y tomen sus decisiones sobre la
comunidad en la que viven y sobre la educación que reciben”.
Algunos,
sin embargo, ven problemas en la idea de que los niños decidan su
propio currículum y estudien solo aquello que les gusta. Es difícil
que sepan si algo les gusta si no se han visto expuestos a ello, “
y a menudo hay cosas que no nos gustan porque no hemos tenido éxito
en ellas, más que por otra cosa”, le dice a BBC Mundo Nigel
Fancourt, profesor de Educación y Valores en la Universidad de
Oxford. Según el académico, hay ciertas cosas que debemos saber,
nos gusten o no. “Necesitamos también aprender a lograr hacer las
cosas que no se nos hacen fáciles”, dice.
La
asamblea
Son
las tres de la tarde y es hora de la asamblea, el pilar sobre el que
se sustenta el modelo de convivencia de Summerhill. Aquí la voz de
todos tiene el mismo peso: el voto de un niño de 5 años vale lo
mismo que el de la directora.
La
asamblea es el tribunal de la escuela, donde todos son jueces. Allí
es donde se va a solicitar permiso para, por ejemplo, pasar un fin de
semana en casa de un pariente o para saltar en la cama elástica con
una amiga, como pide hoy una niña de unos 12 años (solo los más
pequeños pueden hacerlo en grupo por seguridad). La asamblea es
también ante quien se lleva una riña con un compañero, o donde se
deciden los planes para la próxima fiesta del colegio."
“Aquí
queremos celebrar la infancia como un período esencial para los
seres humanos”, resume Readhead, “y esto no es solo una idea de
A. S. Neill, es una idea para la humanidad”.